Hoy tomamos el lunch en el parque St. Stephen’s Green. Es un parque que está cerca de Grafton Street y que había visto por la mañana antes de ir a clases. Es un parque bastante grande y muy bien cuidado, con numerosos monumentos a personajes importantes de la historia de Irlanda y un gran estanque. Había mucha gente paseando o comiendo en él. Al acabar, Gervasio me comentó que le habían hablado de una estupenda biblioteca en la zona del Spire. También me dijo que había quedado con una pareja amigos suyos en Galicia, a las 5 en el Spire.
La biblioteca estaba en un centro comercial. Lo que más me sorprendió fue una sección donde se impartían diversos cursos, desde cómo aprender a tocar el piano a cómo usar el Excel, todos ellos impartidos en los numerosos ordenadores que había para tal propósito. Preguntando, descubrimos que también había cursos para aprender inglés y otros idiomas. Gerva se apuntó a uno de inglés. La chica que nos atendió también nos dijo que ciertos días de la semana se reunían en una habitación gente que quería aprender a hablar un idioma para hablar con gente nativa. Por cierto, todo esto gratis y para todo el mundo. Al salir, Gerva me dijo que en los baños del centro comercial el agua para lavar las manos estaba caliente; son la hostia estos irlandeses.
Llegamos al Spire a las cuatro menos diez y poco después vimos a los amigos de Gervasio. Estuvimos paseando por la zona durante un buen rato. Al final decidimos entrar en el Trinity College, la Universidad de Dublín y la más antigua del país. Estela, la chica, me comentó que fueran en un tour por la biblioteca del Trinity College y que les enseñaran el libro de Kells. Tras dar unas vueltas por el lugar fuimos al Temple Bar, en la ciudad vieja, a tomar una pint, o lo que es lo mismo, mi primera pint.
Temple Bar es una zona muy bohemia y siempre llena de gente. Hay una enorme cantidad de pubs, todos ellos muy cuidados y con gente entrando y saliendo de ellos. Nosotros paramos en uno llamado Oliver St John Gogarty.Había un gran ambiente y dos hombres se estaban preparando para cantar y tocar diversos instrumentos (esto es típico en los pubs de Dublín). Estela nos invitó a una ronda de Guiness. Yo pedí una pint pequeña y Gervasio una de las grandes. Ambas eran negras y con espuma. No soy un gran aficionado a la cerveza pero me pareció más suave que la Estrella Galicia, por ejemplo. Bajó bastante bien, igual que la segunda que tomé. Música irlandesa, cerveza irlandesa, cuatro gallegos y una camarera asiática. No se puede pedir más.
A las 18:30 me despedí de ellos y me fui para casa. Esta vez no me perdí. Por la noche vi un documental con Joe, Evelyn y Joey sobre un conflicto que hubo entre Irlanda e Inglaterra a finales de los años 60. Antes de ello les estuve enseñando fotos en mi ordenador sobre mi familia, Santiago de Compostela, Muros y amigos. Estuvimos hablando y poco a poco me voy dando cuenta que es mejor hablar despacio para hacerme entender. Buenas noches y buena suerte.
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