martes, 2 de febrero de 2010

Diario de Irlanda. Capítulo 11: Óscar, ¿te viene bien quedar a las cinco?

Mira que no dimos vueltas para encontrar la casa de Oscar Wilde. Estaríamos cerca de una hora Ángels, una compañera de clase de Tarragona, y yo buscando la casa del escritor. Previamente nos quitamos una foto con su estatua, faltaría más. La verdad es que su casa estaba bastante escondida y lo único que destacaba de ella era una placa al lado de la puerta principal. Si no fuera por ella pasaría bastante desapercibida, la verdad.


A Ángels me la encontré en el museo de Arqueología (yo estaba allí porque quería ver otra vez la exposición de los vikingos y de la Edad Media). Después de encontrar la casa de Óscar, dimos unas cuantas vueltas más por la zona. Encontramos el Instituto Cervantes y nos informamos de los buses nocturnos por si salíamos de noche.

Por la noche me puse a ver un partido de rugby con Joe. Nunca había visto uno y me pareció muy violento a la par que difícil y muy abierto. Los primeros quince minutos se los podía haber saltado ya que no marcaron ningún tanto. Después se puso más interesante y ganaron los rojos y perdieron los azules. Está bien ver los partidos con Joe ya que así hablamos y voy mejorando mi inglés.

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