Llegué sobre las once al centro. Cerca del City Hall había un tour gratuito así que aproveché. El guía hablaba en inglés, así que perdía bastantes cosas, pero tras salir del Dublin Castle oí a otra guía de la misma compañía hablando en español así que me cambié sin dudarlo. Sorprendentemente, en el grupo estaban Angels y Patricia, una compañera de clase que es de Bilbao.
El tour estuvo realmente bien. Además la guía, que se llamaba Belén, era muy maja y agradable. Nos llevó por la Christ Church Cathedral, el Ayuntamiento, Temple Bar, O’Connel Street, el Trinity College, la National Library y acabamos en el Stephen Green. Aparte de contarnos la historia de cada zona, nos contó muchas curiosidades, de esas que no te olvidas y de las que te acuerdas cada vez que pasas por la zona. Por ejemplo, nos contó de dónde viene el nombre de Temple Bar, nos relató la curiosa historia del padre Pat Noise en el puente O’Connel, el origen del Spire, lo limpios que eran los vikingos para la época o el porqué de los buzones verdes de correos. Todo muy entretenido pero a un coste: 3 horas de caminata. Éstas, junto con las del sábado, me acabarían pasando factura al final del día.
Los españoles comimos en el Stephen Green. Por la tarde me despedí de ellos e hice algunas compras por la zona. Al acabar me fui para casa a cenar. Estuve un rato hablando sobre los “nackers” con Evelyn y Joe. Los “nackers” están sobre todo por el norte de la ciudad (la zona que recorrí ayer), aunque se pueden ver también por la zona sur. También me hablaron de los gipsies, los gitanos. Me contaron que hace tiempo iban pidiendo de comer de casa en casa pero que ahora muchos se dedicaban a la delincuencia o estaban en el mundo de las drogas (en Irlanda está muy presente el problema de la heroína, según nos dijo Belén). Al acabar de cenar me fui para el centro ya que iba haber cerca del ayuntamiento un show, según nos contó un chico por la mañana cuando estábamos allí en el tour.
El show era una obra de teatro al aire libre. Era una versión moderna de la rebelión de Espartaco, muy graciosa y al estilo de La Vida de Brian. Había mucha gente y nos reímos bastante, a pesar de que me perdí gran parte de lo que decían. Al acabar y al intentar levantarme noté cuánto me dolían las piernas, sobre todo las rodillas. Nada, un descanso de 8 horas y mañana como nuevas… espero.
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