miércoles, 17 de marzo de 2010

La Odisea y el Problema Histórico

El siguiente artículo es un trabajo que presenté en primero de carrera para la asignatura Historia Antigua Universal. Espero que os resulte interesante y os entre el gusanillo de leer una de las obras más importantes de la literatura universal.

El problema histórico que podemos observar en las obras de Homero se debe a que la fantasía poética une dos mundos distintos en uno solo: por un lado la edad heroica griega, que podría ser la época micénica, y el mundo propio del poeta, que en como toda obra artística, lleva consigo el espíritu del autor. Este último podría ser el mundo del siglo IX o VIII.

Intentar separar lo mítico de lo estrictamente histórico en la Odisea puede ser una tarea ardua y difícil. Un punto de comienzo puede ser analizar el contexto histórico.

La Odisea ha sido utilizada como fuente para intentar construir diversos aspectos de la vida griega durante los denominados Siglos Oscuros (s. XI – s. VIII). Se trata de una época donde el tratamiento del hierro toma el testigo del bronce. Desde la primera rapsodia a la última observamos numerosas referencias a tales metales. En dichas referencias siempre se destacan las cualidades de tales materiales, tales como brillante o cortante. Es importante destacar la importancia de las armas en esta sociedad descrita por Homero. Es común que las armas sean regalos, simbolizando así el respeto que una persona tiene hacia otra. Este hecho se ve claramente cuando Euríalo le entrega a Odiseo una espada de bronce con empuñadura de plata y con una vaina de marfil cortado, tras tratarlo como un pobre hombre.

Resulta igualmente curioso el hecho de que Homero se centre mucho en describir con tanta precisión y hasta cierto punto majestuosidad, objetos que el denomina magníficos o grandiosos, como pueden ser una espada o la crátera que Menelao le entrega a Telémaco. Posiblemente se deba a que el mundo que el poeta relata es un mundo dominado por la pobreza. Tras la caída de Micenas y la llegada de los dorios del norte y la posterior colonización del Mediterráneo, especialmente la costa occidental de Asia Menor, el mundo griego cae en un más que notable empobrecimiento material. Esto lo podemos ver en los objetos antes descritos y en el hecho de que se trata de una sociedad eminentemente dedicada a la ganadería y a la subsistencia, sin apenas espacio para el comercio, en manos de los fenicios tras la caída de Micenas. En la Odisea Homero nombra a fenicia entre otros muchos pueblos y lugares. En los poemas homeros, los fenicios son navegantes intrépidos, comerciantes avispados y astutos piratas. Sus mercancías son muy estimadas en todo el Mediterráneo. De hecho, la procedencia fenicia (“sidonia”) es sinónimo de calidad extraordinaria, especialmente en lo que respeta a los objetos de metal y a sus telas.

Si hay un aspecto sobre el cual la Odisea nos da mucha información es sin duda sobre la sociedad. Tenemos en primer lugar un matrimonio monógamo, ejemplificado en Odiseo y Penélope o en Menelao y Helena. Es interesante el papel que desempeñan los progenitores tanto de Odiseo como de Penélope, muy secundario. Laertes no vive en el oikos o palacio (veremos a continuación el problema de esta doble nominación) de su hijo Odiseo y a los padres de Penélope se les nombra muy de rara vez. No obstante, el respeto por las personas mayores está presente continuamente y siempre se recuerda a sus ancestros.

La figura de la mujer es también un tema a tratar. En general podemos decir que el papel de la mujer en esta sociedad es más bien secundario, como será en siglos venideros. A pesar de todo, es Penélope la que debe elegir el pretendiente, tiene capacidad de decisión. No obstante, en el ágora apenas tiene papel e incluso en la rapsodia 18 es mandada callar por su hijo. Concluimos por lo tanto que la autoridad del hombre siempre está por encima de la mujer en esta sociedad.

Ya al comienzo de la obra que estamos analizando se nos muestra el hogar del desaparecido Odiseo. Tal y como se nos la describe, tiene unas dimensiones considerables, con cuartos tanto para Telémaco, sus padres, sus respectivos sirvientes, un patio donde pasan la mayor parte del tiempo los pretendientes y la habitación en la cual se produce la matanza de los pretendientes. El ágora ya está presente en el comienzo del libro: al partir hacia Pilos Telémaco la convoca. Los presentes indican que desde la marcha de Odiseo no se volvió a convocar, lo que puede ser un indicativo de que el ágora sólo se convocaba en casos de excepcionales o de gran importancia. En ella están presentes los nobles. Tal y como la describe Homero el hogar de Odiseo, se trata de un hogar bastante alejado tanto en complejidad como funcionalidad de lo que eran los templos micénicos; se acerca por lo tanto más a un gran oikos. Alrededor de este oikos está el pueblo. Existe una cierta separación entre la casa del monarca y el pueblo, no solo porque este sólo se nombra en muy citadas ocasiones, si no también porque está separado del oikos de Odiseo. Este hecho también puede verse cuando Odiseo llega a tierras de los feacios. La hija del rey Alcínoo le indica a Odiseo un camino a través del cual podrá llegar a la morada de su padre.

A través del hogar de Odiseo podemos conocer más aspectos de la sociedad. Encontramos una sociedad tremendamente estratificada: en lo más bajo estarían los zetes, de los cuales habla Aquiles cuando conversa con Odiseo en el inframundo pudiendo deducir de su conversa que se trata de los más bajo que puede ser una persona; un escalón más arriba estarían los esclavos y posteriormente el pueblo y finalmente la nobleza. En esta sociedad tan estratificada parece ser que la cantidad de zetes era mínima, posiblemente debido a los vínculos de dependencia.

El conjunto de los dos poemas homéricos, esto es la Ilíada y la Odisea, son ante todo dos obras que nos introducen en el mundo de la nobleza guerrera y orgullosa de su linaje. Como es sabido, todos los pretendientes presentes en el hogar de Odiseo pertenecen a un linaje noble. No obstante, ¿por qué pretenden la mano de Penélope? ¿Es para hacerse con los bienes del desaparecido Odiseo? En la obra observamos como estos pretendientes están continuamente sacrificando reses que pertenecen a la familia y pueblo de Odiseo, por lo tanto la respuesta en principio no es esa. Además, Odiseo no está muerto, está desaparecido. El hecho de que Penélope escoja un pretendiente significa que reconoce la muerte de su marido. Tal y como nos indica la prueba del arco, parece ser que un monarca no era elegido en base a la cantidad de riquezas que poseía o por ser hijo del monarca anterior, era elegido por ser el más fuerte, además de justo. En el transcurso de la obra, la gente siempre recuerda a Odiseo como un rey justo y que se preocupaba por su gente. Una toma por la fuerza del poder no parece por lo tanto viable en el mundo que nos relata Homero, ya que otro de los aspectos de la nobleza sobre el cual se insiste mucho a lo largo del libro es el de los lazos de hospitalidad entre los diversos nobles. El noble o monarca, fuera de su isla está indefenso y debe buscar ayuda. Se trata de un rasgo que se ve muy bien en la llegada de Odiseo a la corte del rey de los feacios, Alcínoo. Odiseo es un noble y conoce los pasos que debe seguir para conseguir la hospitalidad del monarca. Este se la concede y como muestra de la misma le hace un regalo (ropajes y una embarcación que lo lleve a Ítaca), de cuyo significado ya hemos hablado anteriormente. Es importante puntualizar que dichos lazos se mantienen generación tras generación: cuando Telémaco llega a Pilos al hogar de Néstor, este le ofrece cobijo, comida y transporte al tratarse del hijo de su compañero Odiseo. Por lo tanto, una toma del poder por la fuerza y sin consentimiento de la esposa de Odiseo podría provocar que los nobles afines a Odiseo viniesen en socorro de su esposa. Como dato curioso podemos citar el ocurrido en la rapsodia 15 cuando Telémaco ayuda a Teoclimeno, ya que este se la pide debido a que mató a un hombre de su tribu. Este hecho puede remitir a una forma de organización social de algunas agrupaciones aqueas en esta época y de mucha importancia en la historia de la polis por antonomasia, Atenas.

No parece que esta sociedad homérica estuviese organizada en polis según lo que hemos estado explicando. La aparición de las polis es un rasgo característico de la Época Escura, pero la Odisea nos describe una sociedad anclada más en una monarquía clásica con características propias, como pueden ser el papel de ágora, que de una polis perfectamente desarrollada. El último paso evolutivo de las mismas se dará en la época siguiente, la Arcaica, aunque se puede considerar lo descrito en la Odisea como el germen de las polis.

Como hemos dicho, Homero nos describe una nobleza orgullosa. Este orgullo se traducía en el combate y la victoria. Estos dos aspectos los podemos ver en los numerosos juegos que hay en los no menos numerosos banquetes. Estos numerosos banquetes tienen un hondo trasfondo social. Tomando como ejemplo de nuevo a los feacios, estos celebran un banquete al recibir a Odiseo. De igual manera, Menelao celebra un banquete a la llegada de Telémaco.

Hacia el final de la obra somos testigos del combate entre Odiseo y sus compañeros e hijo contra los pretendientes. Al acabar la lucha, Odiseo manda que los cadáveres se amontonen fuera de su oikos. No tardan en llegar los progenitores de los asesinados clamando venganza. No obstante, en el tártaro todos ven como adecuada la acción de Odiseo y posiblemente la reacción de los padres de los asesinados se debiese más a la forma de dejar al aire libre los cadáveres que al mismo hecho de la muerte, ya que como hemos dicho, ante todo para esta nobleza lo importante era el orgullo y la forma de dejar los cadáveres es considerada como humillante.

Algo que caracteriza a la Odisea es el gran número de pueblos y gentes que en ella se relatan. A los omnipresentes Feacios se añade una enorme lista entre la que podemos encontrar nombres como Pilos, Delos, Sidón, Hiperia, etíopes o egipcios. Es importante destacar un aspecto. Cuando Odiseo llega a las costas de los feacios y oye unas voces se pregunta si serán hombres de voz articulada. Este hecho nos puede hacer pensar en el término “bárbaro”. Como sabemos, bárbaro para los griegos hacía referencia a aquellas personas que no hablaban o no entendían el griego. Por lo que ocurrió después podemos deducir que posiblemente los feacios no entrarían dentro del grupo “bárbaro”. No obstante, Homero los describe de una manera especial, lo que puede ser un indicio de que al ser las comunicaciones por mar tan escasas en la época, la variedad cultural dentro de los propios hablantes griegos era palpable. De hecho, Homero relaciona el término barbarophonos a un pueblo, los carios, que vivía en Asia Menor y cuyas costumbres eran prácticamente iguales a las de los griegos.

No podíamos finalizar este análisis de la Odisea sin hacer mención al papel de la religión, siendo Homero y Hesíodo los dos autores que crearon a los griegos el mundo de sus dioses. Encontramos en esta obra algunas características que posteriormente tendrán vigencia, como puede ser el dios protector de la polis. En el caso de Ítaca se trata de Atenea, igual que Atenas. La sociedad que se describe en la Odisea guarda un profundo respeto hacia los dioses y ven en ellos la explicación de los fenómenos que ocurren y depositarios de sus propias vidas. Por último, y no por ello menos importante, la religión, aparte de la lengua, parece ser en las obras de Homero el elemento panhelénico por excelencia. A todos los lugares a los que llegan Telémaco y su padre existen numerosas referencias a dioses o diosas. La religión es también, por lo tanto, un rasgo de distinción para el griego.

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