Eso es lo que sentí al ver ayer a la selección española. Ganó pero a mí no me convenció. Me da la sensación de que se ha perdido el sentido de juego de la Eurocopa y eso es lo que me preocupa. En conjunto, he visto más carencias que luces; mejor empezamos por las últimas.
He visto una mejoría en Busquets. Ha estado más activo y mejor colocado que en el partido anterior. No obstante, uno de sus pases entre la defensa hacia el final del partido no es de recibo. Eso te lo enseñan ya en Primaria. Xabi Alonso, también muy bien, al igual que Ramos, incansable e siempre ofreciéndose. Villa es un gran delantero. Lo confirmó ayer con su primer gol a pesar de que falló incomprensiblemente su penalti.
Ahora las sombras. Sigo sin entender lo del doble pivote. Hace el juego lento y previsible. Senna se ha desdoblado en Busquets y Xabi Alonso y se hace su trabajo a medias. La pelota no circula todo lo rápido que tenía que circular y Xabi está descolocado por delante de estos dos. Otra cosa: se ganó una Eurocopa jugando sin extremos. Navas es uno de ellos y no da un centro en condiciones. Se diluye el estilo y volvemos a ser un equipo vulgar. Puede funcionar como revulsivo pero no se puede iniciar un partido de esa manera. Tampoco me gustó las innumerables ocasiones desperdiciadas. Hubo muchas muy claras. Esto necesita un arreglo ya. Por último: ¡¿Qué cojones pasó en los últimos veinte minutos?! El equipo estaba rendido, parecía que se estaba en la segunda parte de una prórroga.
Me gustaría pensar lo visto ayer es fruto de las circunstancias, dado las lesiones de Iniesta, lo desconcertado que se vio a Silva en el partido anterior o por los nervios de tener que ganar. No obstante, Del Bosque tiene un duro trabajo para arreglar esto y volver el barco a su correcto rumbo. De lo contrario, su crédito como seleccionador y entrenador estará en entredicho. A ver el viernes contra Chile, toda una maravilla de selección.
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