No fue un gran partido. Es más, yo diría que fue horroroso, sobre todo los primeros minutos. No obstante, hubo cosas que me dejaron buenas sensaciones. Iniesta ya ha cogido el todo y deja su marca en la selección. Ha vuelto su clase y su capacidad de sorprender y ha conseguido marcar. Es bueno saber que para los octavos lo tendremos en línea ascendente. Otra cosa buena, Torres. La gente dice que no marca ni con la portería vacía pero hace un trabajo enorme para el equipo. Abre espacios, arrastra a los defensas, crea ocasiones, etc. Me gusta que esté cogiendo confianza. Después, el segundo gol. Se materializó una gran juagada, la primera que logró hacer España para mí, y es indicativo que no se ha perdido nuestra manera de jugar.
También hubo sombras. La falta de concentración favoreció el gol chileno y cuando los de Bielsa estaban con 10, el toque fue meramente horizontal, sin buscar profundidad. Me diréis “Joder, es que iban ganando, normal”, pero yo no lo veo así. Ante diez era cuando había que matar el partido, buscando rapidez y verticalidad en el pase. Con esa “horizontalidad” me viene a la mente la España de Inaki Sáez, aburrida y previsible .
La verdad es que el rival no dejó jugar a nada. Ahogó el medio del campo español a base de faltas y más faltas. Así es complicado jugar un partido de fútbol en condiciones. A ver qué tal en octavos ante los lusos. Espero que España explote su juego definitivamente y pasemos a cuartos. El martes lo sabremos.
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